Tipografía. Si estás creando, por ejemplo, un logo o un folleto es inevitable trabajar con tipografía y hay millones de familias tipográficas por ahí para que puedas elegir. Bueno… No sé si en realidad hay milloooones pero sin duda hay un montón de opciones lo cual es bueno… y malo al mismo tiempo. Bueno porque tenés más posibilidades de encontrar una fuente que sea adecuada para el contenido que estás creando. Malo, porque con demasiadas opciones tenés el riesgo de perderte en un “mar tipográfico” y perder mucho tiempo.
Así que voy a darte algunos consejos que espero que hagan tu trabajo más fácil.

Tipo de letra vs. Fuente:

Un tipo de letra es un grupo de símbolos tipográficos como letras, números y otros caracteres que nos va a permitir componer palabras.
Una fuente es en realidad es el conjunto de caracteres, en un estilo y tamaño específico, de un tipo de letra.

O sea que Garamond es un tipo de letra y Garamond Bold 12pt es una fuente.

Reconocé las diferentes clases de tipos:

Si bien podemos volvernos muy específicas en esta área, para mantener las cosas simples vamos a organizar los tipos de letra en tres grupos principales:

Serif: Estos tipos tienen pequeñas líneas (serif) añadidas a los trazos principales de los caracteres.
Sans-serif: Estos tipos no tienen serif en sus trazos y se ven generalmente más modernos que las tipografías serif.
Script: Estos tipos son creados teniendo la escritura a mano como referencia y se ven más fluidas que las anteriores.

Buscá la simpleza:

A veces, en el afán de expresar el espíritu de nuestra marca, tendemos a utilizar demasiados tipos de letra lo que termina creando un caos visual. Elegí dos tipos de letra y atenete a ellos. Podés probar con, por ejemplo, una combinación serif y sans serif y así reducir el margen de error.

Asigná un rol a cada tipo de letra:

Elegí una tipografía para que sea la principal. Este es el tipo de letra que se puede utilizar, por ejemplo, en tu logo o en un encabezado.
Elegí otro tipo de letra para que funciones como tipografía secundaria. Ésta puede utilizarse como un slogan, por lo que necesita hacer una buena combinación con la tipografía principal.
Elegí otro tipo de letra para el cuerpo del texto. En caso de que estés creando, por ejemplo, un folleto vas a necesitar una tipografía para párrafos y ésta, mi querida amiga, debe ser legible.

Jugá con el contraste:

Vinculando tipografías con diferentes estilos o tamaños podés hacer que tu diseño sea más atractivo. También puede hacer la pieza más clara y legible para el lector. Tené en cuenta que si una de tus familias tipográficas tiene mucha “personalidad”, la secundaria debe ser más neutral.

Asegurate de que funcionen:

Hay un montón de piezas diferentes que podés crear y no todos los tipos de letra que más te gusten van a ser convenientes. Recordá para qué vas a usar estos tipos de letra y seleccioná los que se adaptarán fácilmente a las piezas en las que se van a usar.

Más un arte que una ciencia, aprender a trabajar con tipografía puede llevar tiempo y aunque es divertido (al menos para mí) estoy segura de que tenés muchas otras cosas para hacer para tu emprendimiento. Mantené estos tips a mano, repasalos cada vez que lo necesites y ahorrá tiempo.

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