¿Cuánto hace que usás redes sociales? ¿Y cuánto hace que las usás para tu marca o emprendimiento? Probablemente hace bastante. Lo suficiente como para haber desarrollado un ojo entrenado, una intuición sobre qué funciona y qué no.
Ahora pensemos en el material que se postea en las redes de tu marca: ¿lo diseñás vos o es algo que delegás? No importa cuál sea tu respuesta que la palabra final la tenés vos. Sos vos quien decide si el material se publica o no. Ese posteo pasó por tus ojos antes de salir al mundo.
Te cuento algo que veo todos los días y espero que no sea tu caso: tus posteos no se leen. No hablo de que “no frenen el scroll” por el tema que tratan. No hablo de que se vean amateur. El problema que estoy describiendo a veces aparece en el contenido más cuidado, el que más tiempo de diseño llevó. Paleta coherente, tipografía de marca, grilla prolija, identidad visual impecable. Estéticamente, una belleza.
Y sin embargo, el texto es tan chico que en el feed parece una línea gris. O es de tamaño considerable pero es, por ejemplo, de color blanco sobre fondo off white. Por lo que el texto en cuestión termina siendo una textura más y pasa desapercibido.
Acá está el problema real: no todo el mundo se detiene a leer el copy que va debajo del posteo. Muchas personas consumen el contenido solo con la imagen. Si el mensaje que quisiste transmitir vive únicamente en esa imagen, y esa imagen no se puede leer sin acercar la cara a la pantalla, ese contenido no cumplió su función. No importa cuánto tiempo le dedicaste al diseño. No importa si es “on brand”. Si no se lee, no comunica. Y si no comunica, ¿para qué se hizo?
Yo suelo insistir con la consistencia visual: respetar fuentes, colores, gráficos, elementos que se repiten posteo tras posteo. Es lo que hace que tu marca sea reconocible. Es una inversión real y vale la pena sostenerla. Pero hay una trampa en la que caen muchas marcas: confunden consistencia con rigidez. “Esta es la tipografía de mi marca, así que va en este tamaño en todos los formatos.” “Siempre uso esta paleta de colores, aunque el contraste con el texto sea bajo.” La identidad visual es un sistema de reglas, es muy probable que tengas una opción que se ajuste más a tus necesidades. Si no es así, quizás vale la pena contemplar la opción de revisarla.
Porque ya te tomaste el trabajo de planificar contenido. Ya pensaste una estrategia, un calendario, un mensaje. Tenés algo para decir. Entonces, ¿no tendría que leerse? A lo mejor me estoy perdiendo de algo, pero no le encuentro la vuelta a esta pregunta: ¿cuál es la función de decir algo si nadie se va a enterar de lo que estás diciendo?
¿Qué hacer al respecto?
En estos casos, la legibilidad es prioritaria. No es “un detalle más del diseño”, es la condición para que el resto del trabajo tenga sentido. Algunas ideas concretas:
- Usá fuentes legibles.
- Respetá un tamaño mínimo.
- No te dejes llevar por lo que hacen otras cuentas.
- Si el texto no entra, reformulalo.
- Priorizá el contenido por sobre la forma.
Cada vez que me encuentro este tipo de situación, ya sea en un cuenta que estoy por asesorar o porque simplemente yo misma estoy scrolleando, pienso lo mismo: hay tanto trabajo invertido en decir algo bien, y tan poco en asegurarse de que ese algo se pueda leer. Se descuida la función más básica de un posteo: comunicar.
Así que la próxima vez que estés por postear algo, hacete una pregunta simple antes de aprobarlo: si alguien ve esto por dos segundos, sin acercarse a la pantalla, ¿puede leer lo que dice?
Si la respuesta es no, todavía no está listo
